RECITALES Y ARTÍCULOS

jueves, 22 de febrero de 2018

VINO DEL MAR


 Sumergido
Encerrado como una
perla púrpura
en su ostra de cristal
Empapándose de brisa
de viñas de coral de terciopelo
Mimetizando a su alrededor
racimos de uva agraz
de aguamarina
Mudando su piel en escamas
de antiguas vasijas náufragas
crece y crece este vino
de sangre de cereza
que atraviesa la pena
que hiende lo que te hiere
Dulce vino de vida
y gozo y olvido siempre
que enardece deseos dormidos
Estibado en la bodega
de su náufraga batea
Rescatado como pecio de topacio
del vaivén  del regazo marino
ya le ciñen un nombre
a su redonda cadera de cristal
de sirena varada…

Ya arriban a puerto
los pescadores
Ya vuelven de vendimiar en la mar!
                    ©Rubén Lapuente
              
    Bodega  Crusoe treasure  Plentzia, Bizkaia
    (crianza en botella bajo el mar)


viernes, 16 de febrero de 2018

EL DEDO CORAZÓN

                                     
                         
No te engañes.
Esa manecita sin tiempo
que se asoma
a la rueda de la vida
como una azucena
no te salva.
Se aferra al rumor
lento y espeso
de tu sangre:
Necesita ese dedo corazón.
 Me da vida, dirás.
El verla crecer
quizá te haga ganar
tiempo a la muerte.
Pero, a ti no te salva.
Tú, que estás, solo, sola,
quizá un día en una cansada
casa grande llena
de paredes sin recuerdos…
esa tierna mano no es la tuya.
No la tienes.
No comprarías una
con palma y dorso
que te diera las caricias
Que fuera el bastón de tu torpeza
La gasa limpia de tu llaga
Una mano de esas
de andén o del puerto
de las que se quedan
siempre a lo lejos
como una bandera
al viento esperándote
Una mano
que una noche corriera
la sábana blanca
de tu último sueño?

Hay una soldado
de la edad dorada
que me trae a la noche
entre jirones de soledad
y ternura muriéndose
desdenes hirientes…

 “… ¿Sabes?
Le he llamado hoy a su hijo,
corriendo, y me ha dicho
que todavía no podía venir.
Perdone, pero se está muriendo
su madre, le espeté…
No ha llegado a tiempo.
Y como un bebé me ha cogido
el dedo corazón…”

Que no te engañen.
Que no te olviden.
            ©Rubén Lapuente

domingo, 11 de febrero de 2018

LOS PAISAJES DEL RIOJA


                                   
¿Te gustó el vino que labré
grano a grano de mi viñedo?
¿Lo saboreaste como yo te dije
recordando su paisaje?
Pero no sólo de aquel que viste
desde el altozano, al final del estío,
cuando las vides, colmadas
de racimos de uva, desfilaban
vanidosas sus collares
de pequeños soles de negra lumbre:
el que tenía la sangre
cansada de belleza;
sino también del otro olvidado :
aquel del frío invierno,  
cuando las desnudas cepas
se retorcían centinelas
de vacíos odres que la nieve lavaba,
con esa soledad y angustia
de la que sólo pueden salir
curvados sueños
de náufragas duelas de vino:
granadas añadas de rojo terciopelo…
¿Y si lo retuviste un momento
en el cuenco de tu boca,
le sumergiste además
de su almazuela de coral de otoño, 
la infinita soledad helada
de su corazón dormido
bajo las cepas?
 ¿Te acordaste?
                    ©Rubén Lapuente

miércoles, 7 de febrero de 2018

CIERVO

                 
       La vida es ciervo herido que las flechas le dan alas (Góngora)
                    
               (Berrea)

Brama su sexo candente
Lo oigo desde casa
lo oímos
Si el otoño soñara
sería con este hermoso ciervo
altivo  mascarón
voceando en los calveros
su profundo y enorme
deseo insatisfecho
Lo oigo desde casa
lo oímos
Y mi mujer bromea conmigo:
¿Eres tú cariño?

          (Sexo)

Tras los pinos
le veo cercar su ardiente
establo
Le basta un hilo de olor
de su tierra orinada
Dentro
un harén de hembras
mira el calendario
en el cambiante color
de las hojas
bajo sus pezuñas
No sienten
si ganará o no
el combate
enredado en otras cuernas
(no he visto grabado
en un árbol
ningún corazón  
atravesado
por una flecha)
que sólo desean
que apremia el tiempo
que las cubra
deprisa
un pálpito de carne
en el crepúsculo

          
   (Premonición)

Desmogado
Agazapado en su yacija
de sueño tembloroso
al mirar a su alrededor
le empezará a nacer
una angustiosa memoria
de ausentes
Bastará el eco
de un lejano estampido
para aterrado
confundirse
hasta en la mimesis
del color de su piel
con el decorado
de la pared del fondo
que le esconde
  
        (Muerte)

Con todo el frío del miedo
en las venas
Como un manojo de nervios
Con hambre de hambre
Sin la espesura
bajó al pueblo a ramonear
contenedores
Acorralado por sí mismo
en el puente
mis aspavientos
le hicieron creer
que era yo su verdugo
Por un momento pensé
         que iba a desplegar las alas

                       ©Rubén Lapuente
                     (Villoslada de Cameros)

miércoles, 24 de enero de 2018

SÍNDROME DEL TÚNEL CARPIANO

                                             
 
             De los malabares
con una tijera y un peine
vive mi peluquera
Yo  
como si el espejo
de la peluquería
fuera la pantalla de un cine
me recreo viendo esa película
con ella de actriz
protagonista
y conmigo
de simple comparsa:
Y me levanta olas de cada greña
Les corta su pizca rebelde
Sabe por dónde se traza
la raya de mis crenchas
A qué altura
se suicida mi flequillo
Y mete en vereda
cada uno de mis mil y un 
vagabundos cabellos…
Y todo mientras
a mi espalda
una cálida brisa femenina
de aroma de peluquera
del fondo de su ser
no sé cómo me envuelve
no sé cómo se me clava tan hondo
Luego busca
en los ojos míos del espejo    
su oficio    mi asenso fiel…
Y furtiva
Oh
deja caer como muerta
la mano de la tijera
agitándola
cómo si viviera
otra vida
cómo si quisiera espabilarla…

“Me cruje como hojarasca” me dice
 en voz baja

Ahora está herida
Tiene la muñeca abierta
La dueña me dice que
“padece síndrome del túnel carpiano:
una secuela natural
de los gajes de este oficio…”
¡Será farisea!
Si bien sabe que casi
todo viene de mil horas de más
sin trueque    sin tregua
De la ansiedad
de que tras la puerta
le oyera el rumor de su rama rota…

Ahora
Sabedor de su calvario
Paso a veces
Miro por la luna del escaparate
si ya ha vuelto
Añorando volver a ver
a mi peluquera estrella
envuelto yo en su mágica
nube de afeite
surcando mis cabellos
con las velas
del dolor de su tijera
con su chasquido
de timbre con la campanilla rota
                         ©Rubén Lapuente

BOLERO

                                     
                        “No sé por qué le quiero tanto
si me cita en el fondo del sueño
Vuelan las luces de la mesilla
sobre mis párpados cerrados
y  ya él juega con un mechón
de mis cabellos de rienda
para llevarse a la boca
mis sumisos labios rojos
Me llama escondido lucero
Pequeña llama de amor puro
Luciérnaga de su penumbra…
En el amor me desnuda despacio
como a un niño medio dormido
Me ama como en la guerra
el último panecillo blanco
Y de atizar tanto en el sueño
el rescoldo de las caricias
calada de amor despierto…
A la mañana
cada  gota de agua que  
rueda sobre mi piel
es un río de fiebre en celo
En el remolino de la taza
del café del desayuno
abstraída busco algún gesto
igual en mi memoria
tal vez ese mismo fulgor
fuese antaño de algunos ojos
que ya he olvidado…
Un par de grageas impacientes
me adelanta cada noche
en la ventana de mi alcoba
a esa pálida luna de sueño…”
-me decía-

Somnolienta de amor en bruma
Preludio de esos largos bostezos
En el espejo retrovisor
apresuraría su aderezo
de raudal de arrebol en los labios…
porque de la berlina la sacaron
entre un amasijo de hierros
con una sonrisa  de pasión detenida
con un hilillo de sangre de carmín rojo
con los ojos dulcemente cerrados
No sé por qué le quiero –me decía-
si me cita siempre en el fondo del sueño…
                   ©Rubén Lapuente

domingo, 14 de enero de 2018

LOS DIBUJOS DE LOS NIÑOS EVACUADOS SOBRE LA GUERRA


                   
            La guerra sabe que los niños
viven dentro de una barraca
Que son de carne
de esponja de un mar inocente
Lo sabe cuando hace sonar
la sirena   cuando les hace
bajar a trompicones
las escaleras del refugio
cuando deja caer las bombas
cuando les miente su madre
cuando la maleta enseña la prisa
y en el autobús  en el tren  
en el barco  vuelven la mirada
hacia el paraíso roto de su barrio…
Lo sabe
Y les requisa la infancia
Les cierra el cuaderno
de sus días azules
Y también sabe que volverá
a destiempo
a esa otra guerra callada
de lejanos zumbidos de aviones
pero cruzando el barro de la lluvia
de sus sollozos en el sueño…
Oh  La guerra:
Esa cuchilla
hendiendo la carne débil
y sagrada que es un niño…
lo sabe

Pero en las colonias probaron
a sacarles esa morralla de adentro
Tenderla sobre el raso blanco
de una hoja de papel
para verla después retorcerse
a la luz     como esa larga
agonía de los peces
fuera del agua...

“Yo he pintado un bombardeo en la cola de la leche
Yo un edificio en llamas de mi calle
Yo el día de mi evacuación corriendo al refugio
Yo los camilleros con su ambulancia de cruz roja
Yo un campamento de milicianos
Yo a la gente levantando el puño a los aviones
Yo a mi padre cuando volvía a casa
y corría a abrazarle y a registrarle los bolsillos…”


Fue la terapia
de baldear del pozo sagrado
desde donde mira un niño
ciegas alimañas escondidas
Dibujos de los niños evacuados
sobre la guerra
Garabatos de cuya piel
de grafito en el papel ya amarillento
aún vuela el vaho del dolor
                  ©Rubén Lapuente